SOULMAN Diseña la nueva Web corporativa de Levantina
www.levantina.com
SOULMAN Insightful Thinking presenta el primer proyecto desde que anunció su fundación en el mes de Noviembre.
Levantina, un referente mundial del mercado de la piedra natural ha confiado en el equipo que relanzó su marca para este trabajo.
"Estamos muy satisfechos con el resultado porque nuestro negocio es ciertamente complejo y el equipo de SOULMAN ha conseguido nuestro objetivo de orientar el proyecto desde el punto de vista del cliente" ha declarado Sebastián Fullana, Director de Marketing de Levantina.
"Hemos querido separar las tareas de programación de la propia conceptualización de la Web, es decir, la creación de la estructura del contenido, la forma de navegar por él y el nuevo estilo visual. Por eso hemos elegido especialistas de branding que han normalizado lo que se ha programado posteriormente", ha manifestado.
"Es muy alentador que compañías de primer nivel como Levantina confíen en una empresa que aunque cuenta con un equipo que tiene una dilatada experiencia, acaba de nacer" comenta Luis Manzano, socio fundador de SOULMAN. "Las empresas, cada vez más, confían en los profesionales que realizan el trabajo, independientemente de la firma a la que representan" ha recalcado.
SOULMAN Insightful Thinking proporciona servicios de consultoría de marca y marketing a empresas e instituciones aunando una enorme experiencia a una gran flexibilidad. SOULMAN no limita sus servicios al branding. Ofrece la creación de plataformas para el crecimiento futuro a través de la innovación y de la mejora de la relación de sus clientes con sus audiencias a través de cualquier canal.
Representa en España a Vivaldi Partners, liderada por el profesor de Harvard e IESE Erich Joachimsthaler y aporta valor estratégico a los servicios de marketing promocional que presta con MC Comunicación con quien mantiene una alianza.
El nombre de la compañía se inspira en la canción de 1967 “Soulman”, de Isaac Hayes, en la que “I’m a Soulman” es un grito de orgullo por la propia valía.
El brandline “Insightful Thinking” indica la capacidad de entender en profundidad los problemas para aportar ideas imaginativas y brillantes, aplicables de inmediato y que impactan positivamente en el negocio.
viernes, 10 de diciembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
El naming no es un concurso de belleza
Cuando estamos hablando de revitalizar una marca, o crear una nueva ya sea por creación de una empresa o producto o por una fusión, el proceso de darle una identidad verbal es probablemente de los más difíciles y menos valorado por los clientes.
En principio, las características que tradicionalmente se ha considerado que debe reunir el nombre ideal son: brevedad, eufonía, facilidad de pronunciación, facilidad de ser recordado, persistencia idiomática, adecuación al mercado objetivo y posibilidad de registro legal.
Lógicamente un nombre breve se recuerda y se dice mejor que uno largo, por eso a las Montserrat se las llama Montse, y a la Coca Cola se la llama Coke.
La eufonía significa que suene bien, aunque más tarde reflexionaremos sobre este y otros ‘dogmas discutibles’.
La facilidad de pronunciación también es importante, aunque a todo se aprende con la inversión adecuada y tiempo.
La capacidad de ser recordado es probablemente el más importante de estos siete puntos clásicos. Está íntimamente ligado a la diferenciación.
La persistencia idiomática ayuda mucho en marcas globales. Iberia en el mundo anglosajón suena ‘Aibiria’ y Repsol suena “Répsol” que no es tan diferente. Sin embargo Kodak es difícil de decir de otra forma.
La adecuación al mercado es más que argumentable. ¿Era Apple adecuado al mercado del ordenador personal? Quizá no, pero eso proporciona una marca capaz de moverse a otros espacios sin problemas. Sin embargo una marca como Microsoft necesita de submarcas por ser demasiado descriptiva. Lo mismo ocurriría si Telepizza deseara vender hamburguesas.
La disponibilidad legal es imprescindible. Y el número de marcas registradas crece exponencialmente. Y no digamos si hablamos de dominios de Internet. Entonces la cosa se pone dura de verdad.
Al final, de lo que se trata es de lograr un nombre que realmente responda a nuestro posicionamiento y a la estrategia global.
Los nombres pueden ser (en orden descendente de significación) descriptivos, geográficos, patronímicos, acrónimos, asociativos, o acuñados. Pero un nombre descriptivo aplicado a un mercado no descrito por su nombre (como Apple para ordenadores, o Elephant para seguros) puede ser más trasgresor u original que uno acuñado.
Lo más importante en branding es ser a la vez diferente y relevante. A medida que la mayoría de los nombres han sido descriptivos, todos los competidores se parecen, por eso hay una tendencia hacia abandonarlos e ir por los acuñados. De hecho en España ha habido una absurda epidemia que ha generado muchísimas marcas terminadas en “alia” formando una extraña combinación de descriptivo/acuñado que ya no diferencia a nadie: constructalia, habbitalia, noctalia, envialia, navegalia, iluminalia etc.
Parece que les da miedo llenar de contenido a un nombre diferenciado. Los nombres descriptivos no diferencian a casi nadie: Direct seguros, Fénix Directo, Línea Directa… Sólo el que es capaz de adueñarse de la categoría por ser el primero debería atreverse a hacerlo.
Existen varios errores que se cometen en los procesos de naming. El primero es el concurso de empleados. Aunque hay algún caso de éxito, no se lleva a concurso la estrategia de la empresa, ni la decisión del hardware del servidor central. Para cada cosa hay expertos. Lo único que tiene de bueno es involucrarlos en momentos de cambio, pero hay formas de hacerlo sin distorsionar el proceso.
Otro error es dedicarle poco tiempo. Realmente sólo los nombres obvios son los no registrables. Si se dedica poco tiempo a pensar en el nombre sólo llegaremos a lo que ha llegado todo el mundo. Y nueve embarazadas no hacen un bebé en un mes. Solamente el proceso de chequeo lingüístico y legal lleva unas semanas.
Otro es dejar que elija un focus group el ganador. Los nombres nunca gustan a la primera. Necesitan diseño, llenarse de contenido, que te acostumbres a ellos, que te enamoren.
Y otro error es no involucrar a los altos ejecutivos hasta el final. Al final es posible que ningún nombre le guste o el que le guste no esté disponible y haya que volver a empezar.
Tengo un compañero de estudios que se llama Ultano. Al principio te choca pero con el tiempo te suena normal. Y aunque hace años que no le veo, ni me olvido de su nombre, ni lo confundo con otro.
En principio, las características que tradicionalmente se ha considerado que debe reunir el nombre ideal son: brevedad, eufonía, facilidad de pronunciación, facilidad de ser recordado, persistencia idiomática, adecuación al mercado objetivo y posibilidad de registro legal.
Lógicamente un nombre breve se recuerda y se dice mejor que uno largo, por eso a las Montserrat se las llama Montse, y a la Coca Cola se la llama Coke.
La eufonía significa que suene bien, aunque más tarde reflexionaremos sobre este y otros ‘dogmas discutibles’.
La facilidad de pronunciación también es importante, aunque a todo se aprende con la inversión adecuada y tiempo.
La capacidad de ser recordado es probablemente el más importante de estos siete puntos clásicos. Está íntimamente ligado a la diferenciación.
La persistencia idiomática ayuda mucho en marcas globales. Iberia en el mundo anglosajón suena ‘Aibiria’ y Repsol suena “Répsol” que no es tan diferente. Sin embargo Kodak es difícil de decir de otra forma.
La adecuación al mercado es más que argumentable. ¿Era Apple adecuado al mercado del ordenador personal? Quizá no, pero eso proporciona una marca capaz de moverse a otros espacios sin problemas. Sin embargo una marca como Microsoft necesita de submarcas por ser demasiado descriptiva. Lo mismo ocurriría si Telepizza deseara vender hamburguesas.
La disponibilidad legal es imprescindible. Y el número de marcas registradas crece exponencialmente. Y no digamos si hablamos de dominios de Internet. Entonces la cosa se pone dura de verdad.
Al final, de lo que se trata es de lograr un nombre que realmente responda a nuestro posicionamiento y a la estrategia global.
Los nombres pueden ser (en orden descendente de significación) descriptivos, geográficos, patronímicos, acrónimos, asociativos, o acuñados. Pero un nombre descriptivo aplicado a un mercado no descrito por su nombre (como Apple para ordenadores, o Elephant para seguros) puede ser más trasgresor u original que uno acuñado.
Lo más importante en branding es ser a la vez diferente y relevante. A medida que la mayoría de los nombres han sido descriptivos, todos los competidores se parecen, por eso hay una tendencia hacia abandonarlos e ir por los acuñados. De hecho en España ha habido una absurda epidemia que ha generado muchísimas marcas terminadas en “alia” formando una extraña combinación de descriptivo/acuñado que ya no diferencia a nadie: constructalia, habbitalia, noctalia, envialia, navegalia, iluminalia etc.
Parece que les da miedo llenar de contenido a un nombre diferenciado. Los nombres descriptivos no diferencian a casi nadie: Direct seguros, Fénix Directo, Línea Directa… Sólo el que es capaz de adueñarse de la categoría por ser el primero debería atreverse a hacerlo.
Existen varios errores que se cometen en los procesos de naming. El primero es el concurso de empleados. Aunque hay algún caso de éxito, no se lleva a concurso la estrategia de la empresa, ni la decisión del hardware del servidor central. Para cada cosa hay expertos. Lo único que tiene de bueno es involucrarlos en momentos de cambio, pero hay formas de hacerlo sin distorsionar el proceso.
Otro error es dedicarle poco tiempo. Realmente sólo los nombres obvios son los no registrables. Si se dedica poco tiempo a pensar en el nombre sólo llegaremos a lo que ha llegado todo el mundo. Y nueve embarazadas no hacen un bebé en un mes. Solamente el proceso de chequeo lingüístico y legal lleva unas semanas.
Otro es dejar que elija un focus group el ganador. Los nombres nunca gustan a la primera. Necesitan diseño, llenarse de contenido, que te acostumbres a ellos, que te enamoren.
Y otro error es no involucrar a los altos ejecutivos hasta el final. Al final es posible que ningún nombre le guste o el que le guste no esté disponible y haya que volver a empezar.
Tengo un compañero de estudios que se llama Ultano. Al principio te choca pero con el tiempo te suena normal. Y aunque hace años que no le veo, ni me olvido de su nombre, ni lo confundo con otro.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Los mineros, Chile y la marca país.

Aún resuenan en mis oídos, (¿o debería decir “están impresas en mis retinas”?) las palabras de un colega del sector que cuantificaba (yo creo que más que a la ligera) la mejora de la marca España cuando ganamos la Eurocopa de fútbol. Por esa regla de tres, tras ganar el mundial deberíamos estar ya en el olimpo de las marcas país. Pero no es así. Los éxitos deportivos sólo dan una gloria efímera a un país. Es una gloria insuficiente que alegró unos pocos días a muchos desgraciados.
Lo que queda de nuestra marca país se debe más a nuestra cultura, historia y a nuestras empresas que a los títulos deportivos, aunque por supuesto que ayudan. Fernando Alonso es un ídolo para muchos, pero en mi opinión hace más por nuestra credibilidad como país el Santander. Si encima tenemos la combinación de ambos, mejor que mejor.
La mejor forma de ver que una marca es mucho más que maquillaje nos la ha enseñado el presidente de Chile, Sebastián Piñera, dando un ejemplo de lo que aquí valoraríamos mucho: determinación, fe y gestión de la crisis. Si la bandera es bonita o fea importa bien poco (Se pueden ver en Youtube las mofas de los diseñadores al nuevo escudo del gobierno de Chile buscando literalmente “12 Cosas que odio del Logo de Gobierno”).
Cuando muchos no tenían ninguna esperanza de encontrar con vida a los 33 mineros atrapados en Atacama, Piñera y su equipo tuvieron fe. Hicieron lo que hay que hacer en caso de crisis, manejar la comunicación de forma fluida y sincera. En seguida comenzaron a hacer varios planes de rescate. (Aquí dicen que nuestra economía no necesita un plan B). Se consiguió financiación y se pusieron todos los medios técnicos y humanos para conseguir el milagro. “A Dios rogando y con el mazo dando”, dice el refrán. Aquí sólo nos han mostrado en los medios lo del mazo.
Los 16 millones de dólares invertidos no sólo han salvado vidas sino que han puesto a Chile en el centro de todas las miradas, y en la foto sale como un país competente y moderno, con un gobierno comprometido y determinado para conseguir sus objetivos. Decía Eisner el CEO de Disney que la marca es el resultado de un millón de gestos. Pues éste es un gesto de los buenos. Dicen que la fe mueve montañas. En este caso las ha perforado.
martes, 28 de septiembre de 2010
Richard Vaughan y el ojo del amo

Les parecerá extraño, pero uno de los empresarios que más admiro es Richard Vaughan. Probablemente su empresa no produzca los beneficios de Apple o Virgin, pero ha gestionado su marca de una manera muy similar. Y además no tiene que rendir cuentas a un montón de accionistas.
Vaughan gestiona su marca en primera persona y hasta hace muy poco no he sabido que el profesor de Inglés Cloverdale era él mismo tras una falsa identidad. El poco tiempo de que dispongo me ha impedido averiguar nada sobre su pasado, y por tanto no se si ha trabajado en marketing. Lo que es cierto es que el señor Vaughan ha sabido crear una marca muy potente frente a su competencia a través de la imaginación, la innovación y el buen hacer.
Si tecleamos “Vaughan” en Google aparece en primer lugar su radio, seguida de Vaughan TV, la tienda de Vaughan Systems, Vaughan Town, Vaughan Junior y Vaughan Review. Sólo después aparece Steve Vaughan, el guitarrista.
Opino que su secreto ha sido posicionarse inicialmente en el mundo del inglés para ejecutivos, manteniendo alto el nivel de precios, y en su habilidad para comunicar como profesor y como empresario.
Vaughan ha sabido ver la capacidad de los medios de comunicación para enseñar idiomas eficazmente. Y ha sabido sembrar. Lanzó una emisora de radio que fue de las primeras en estar disponibles en Internet. “Pocas frecuencias pero mucha audiencia”, debió pensar. Ha sabido “colarse” en la TDT con una oferta suficientemente entretenida y pedagógica. Y no sé si ha sido el primero en crear el concepto de “pueblo Inglés” cuyo nombre ha tenido que cambiar por “Vaughan Town” – creo que por razones legales -, pero sí es el que mejor lo ha comunicado.
La eficacia de su sistema está probada, lo hemos utilizado en mi empresa y tengo que decir que me ha ayudado a rescatar personal muy valioso que sólo necesitaba un empujón adecuado.
Valgan estas líneas para aplaudir la valentía y el coraje de los que opinan que la gestión de la marca debe estar en manos de quien sabe y puede tomar decisiones en la empresa.
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